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Jueves, 10 de Febrero de 2005 08:20 |
El sol se levanta en un nuevo día, y el rocío de la mañana aún no se ha secado cuando ya los jinetes y corceles se preparan para iniciar la tan esperada instrucción. Hombre y bestia se vuelven uno, como un mitológico centauro, un solo cuerpo y un solo espíritu que no conoce limites en una sensación de libertad absoluta; hoy será un gran día, hoy vale la pena vivir.
Por. 2do. Of. Helios Mier, Jefe de OyP EMZ Jalisco
La mañana del 11 de febrero de 1940 queda en la historia por ser la fecha exacta en que a espaldas de la penintenciaria de la Ciudad de México, un puñado de jóvenes dirigidos por el Mayor de Infantería Luis Bouchot, se han reunido por primera vez para formar el Cuerpo de Caballería del Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario.
Por iniciativa del Dr. Jorge Jímenez Cantú ante la necesidad de incluir nuevas actividades para ofertar a la juventud ante un creciente número de elementos que cada día se incorporaban al Pentathlón; la responsabilidad de organizar este nuevo agrupamiento quedo a cargo del Lic. Braulio Peralta, Miguel Augusto Aranda y Guillermo Lacy López.
Aunque al inicio, con tropiezos logísticos y económicos, el escuadrón de caballería deambula por distintos campos hasta que llegan bajo la protección de uno de los más grandes jinetes de la historia del deporte mexicano: el Teniente Coronel Humberto Mariles Cortés (2 medallas de oro y 1 de bronce en Londres 1948), quién ayudó a la consolidación del cuerpo como instructor profesional y por medio de sus contactos civiles y militares para la obtención de recursos.

Imagen del archivo del comité olímpico mexicano
En 1943 los jinetes del Pentathlón hacen su primera gran exhibición ante autoridades civiles y militares, los cuales quedaron muy impresionados con el desempeño, por lo que se hicieron múltiples donaciones de equinos y equipo. A partir de entonces, las exhibiciones aumentaron en calidad y cantidad, al mismo tiempo que los cadetes, simpatizantes y benefactores.
Aún con todo el apoyo moral y material, el cuerpo de caballería no siempre poseía con el equipo necesario para todos los corceles, por lo que los jinetes se tuvieron que acostumbrar a realizar la instrucción y exhibiciones sobre el pelo desnudo del caballo o con accesorios mínimos, lo que provocaba una mayor admiración entre los espectadores pues las evoluciones y acrobacias se convertían en las más espectaculares del país; la motivación y entrega eran mucho mayores que cualquier necesidad o penuria, y eso fue lo que hizo grande al Cuerpo de Caballería del PDMU.
La expectación en cada desfile aumentaba, muchas personas sólo esperaban el momento de ver a el Pentathlón hacer sus arriesgadas y temerarias acrobacias sobre corceles en movimiento. Muchos jóvenes fueron atraídos a las filas del Pentathlón, pues junto con el cuerpo de caballería, las otras armas de esta institución seguían aumentando en calidad y cantidad, con la expansión hacia las diversas capitales de los estados; la época dorada, donde la moda entre la juventud sana era formar parte del Pentathlón. |
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Última actualización el Jueves, 10 de Febrero de 2005 08:21 |
No ofender.
Estar al nivel de lo que profesamos.